APRENDE A SOLTAR EL CONTROL

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Aunque nos empeñemos no podremos tener todas las cosas bajo control. Tenemos que aprender el arte de soltar y fluir con la vida.

La necesidad de controlar, nos ocasiona muchos problemas, desde enfermedades psicosomáticas hasta conflictos en nuestras relaciones personales. Desde muy pequeños aprendemos a reprimir y a controlar nuestros verdaderos sentimientos, buscando actuar y comportarnos como lo esperan los demás para así obtener el afecto y la aprobación por parte de ellos. Esto nos lleva a esconder muchas veces, nuestros verdaderos pensamientos y sentimientos, mostrando una cara diferente.

El habito de controlar se expresa de diferentes maneras, como un intento de tener el mando sobre algunas situaciones o sobre otras personas, pero también conteniendo los sentimientos, deseos y necesidades propias.

El control nos vuelve rígidos, y la mayoría de las veces se alimenta del perfeccionismo, la auto exigencia y la exigencia a los demás, un sentido de superioridad, o de un habito de manipular a otros, que pone en riesgo nuestro balance personal, además, del bienestar de las relaciones que mantenemos con otras personas. También, nos puede llevar a posponer siempre el placer por el deber.

La búsqueda del control, se puede convertir en una lucha contra otros y contra las circunstancias, convirtiéndonos en personas guerreras, agresivas, intolerantes, defensivas y hasta manipuladoras, siempre con la justificación perfecta para nuestro comportamiento y actitud. Si deseamos recuperar la serenidad, el buen humor, la buena relación que teníamos con algunas personas y el bienestar que hemos perdido, tenemos que comenzar por soltar el control que queremos ejercer sobre todos y todo a nuestro alrededor, recordando que no somos indispensables para que las cosas se hagan, que cada quien es responsable de si mismo y de producir un aporte conciente al trabajo en equipo y a la solución de los conflictos comunes.

No porque otros elijan hacer las cosas de una manera diferente, tenemos que suponer que saldrán mal. Aprendamos a darles el espacio y la oportunidad para que participen aunque lo hagan a su manera, porque si tenemos una meta, un propósito o un fin común, lo importante será el resultado o el efecto positivo que produzcamos juntos.

Cuando dependemos excesivamente del control y la razón, corremos el riesgo de perder la capacidad de entregarnos y la confianza en los demás y en la vida.

EJERCICIOS PARA SOLTAR.

–      CONOCERNOS MEJOR. Es muy importante iniciar un trabajo de auto observación, sin criticarnos y sin juzgarnos, que nos permita reconocer las emociones que nos acompañan la mayor parte del tiempo, además de los pensamientos y sentimientos que nos impulsan a actuar como lo hacemos. De esta manera, podremos conocernos mejor y transformar aquellos que sostengan o propicien los comportamientos que deseamos cambiar. Dejemos de ver a otros y comencemos a vernos y a escucharnos a nosotros.

–      ABRIRNOS AL PUNTO DE VISTA DE LOS DEMAS. Escuchar con atención e interés el planteamiento, el punto de vista o la vivencia de los demás, sin interrumpirlos, sin anteponer lo que pensamos o sin decirles que están equivocados antes de haberlo comprobado, es una muestra de aceptación y respeto al derecho que también tienen los demás a expresarse, a formar parte y a participar. Si estamos suficientemente atentos y abiertos seguramente podremos aprender algo de ellos.

–      RECONOCER CUANDO PENSAMOS CON RIGIDEZ. Mientras mas insistentes y testarudos nos mostremos, menos posibilidades tendremos de que las otras personas nos escuchen y tomen en cuenta nuestros comentarios y sugerencias. De vez en cuando, haz un poco de silencio cuando otros hablen y di frases como: “Muy interesante” “lo voy a revisar” “puede que tengas razón” “No lo había visto de esa manera”… de forma que tu interlocutor sienta que te interesa su opinión, experiencia o punto de vista de vista y así se abran las puertas para una buena comunicación, que propicie el intercambio, la reflexión, la transformación, el entendimiento o la solución que estaban buscando. Comparte la razón de vez en cuando…

–      RECUPERAR LA ESPONTANEIDAD. Si eres de los que quiere planificar todo al detalle, todo el tiempo… te sugiero que aprendas a dejar espacio para lo inesperado, sin que esto signifique sufrir la frustración que te produce el que las cosas no salgan como tu lo esperabas. De vez en cuando dejarnos llevar por la espontaneidad de otros para relajarnos y divertirnos un poco, suaviza nuestra experiencia de vida y nos conecta con la parte amable que también tienen otras personas.

–      ACEPTAR LO QUE ESTA FUERA DE NUESTRO CONTROL. Soltar, implica dejar que cada persona adulta que forma parte de nuestro entorno personal se haga responsable de si misma, sin que nos sintamos obligados a cuidarlos y a tomar acciones y decisiones por ellos la mayor parte del tiempo, para ayudarlos a solucionar algo. Respira profundo y da un pasito atrás, para darles el espacio de analizar la situación, tomar la decisión mas adecuada y buscar la ayuda o los recursos que necesitan para afrontarla de la mejor manera. Exprésales directamente tu deseo e intención de apoyarlos si lo necesitan y espera a que te lo pidan. Yo se que la mayoría de las veces no es tu deseo controlar a otros, solo quieres protegerlos de sus posibles errores para que no experimenten peligros o dificultad, aun así, tienes que aprender a soltar!!