BUSQUEMOS SOLUCIONES.

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Todos conocemos los efectos negativos que nos produce la preocupación. Nos desgasta mental y físicamente, puede bloquear nuestra capacidad de concentrarnos y de hacer un análisis objetivo de la situación; también, debilita la capacidad de tomar decisiones y de reconocer el aspecto positivo que tiene la vida.

Hay personas que inclusive, pierden por completo el balance y el control de su vidas, producto del estrés y la tensión que les producen las ideas negativas y pesimistas, con respecto al futuro.

Para recuperar y mantener la paz interior en el medio de la velocidad con la que se desenvuelve nuestra vida diaria, necesitamos soltar la tristeza por lo que no puedo ser y la ansiedad que nos produce imaginar lo que nos podría suceder en futuro.

Es natural sentirnos preocupados por algo de vez en cuando, pero sin que esta actitud se convierta en una constante que nos haga perder la serenidad, la objetividad, el optimismo y hasta nuestra salud física, mental y emocional.

Que podemos hacer, para bajar el nivel de tensión y recuperar la capacidad de afrontar de una mejor manera los problemas, para que podamos encontrarles solución…

Lo primero es comenzar a ubicarnos en el aquí y ahora, aprendiendo a vivir en el presente. Lo que esto significa, es que debemos vencer el habito de conectarnos con el pasado, a través del recuerdo de lo que tuvimos, vivimos y sentimos, porque estos pensamientos nos conectan con la tristeza, la nostalgia, la frustración y la desesperanza que sentimos, cada vez que pensamos en alguna situación del pasado y en todo lo que pudimos haber hecho para que las cosas sucedieran de otra manera.

Evitemos conectarnos con los momentos difíciles, recordando detalles que profundizan nuestra heridas emocionales para seguir sufriendo por algo que sucedió hace mucho tiempo. Pasemos la pagina y volvamos a comenzar.

Al mismo tiempo, evitemos quedar atrapados en la ansiedad y el temor que nos produce la incertidumbre ante el futuro, estimulados por las imágenes negativas que llenan nuestra mente, cuando imaginamos de una forma pesimista, nos puede llegar a suceder.

Muchas veces, sabemos exactamente lo que tenemos que hacer para afrontar y solucionar un pendiente o una situación difícil, la limitación esta en nuestra incapacidad de convertir esas decisiones en acciones concretas que nos lleven a lograrlo.

La alegría y la paz interior no dependen del lugar donde estamos, de que tenemos, o de quienes somos, sino de la actitud que mantenemos frente a la vida.