Conviertete en tu motivador.

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La mayor resistencia a vencer cuando pensamos en conseguir nuestros objetivos, metas y sueños personales, se encuentra en el interior de cada uno de nosotros…  y depende de la calidad de los pensamientos y la actitud con la que afrontemos el reto.

Nuestros pensamientos optimistas, nos impulsan y nos inspiran a conseguirlos, fortaleciendo nuestra estima, confianza y entusiasmo. Mientras que los pesimistas, nos paralizan, debilitando la confianza, la voluntad y la determinación que necesitamos para lograrlo, sembrando en nosotros, temor, inseguridad, duda y confusión.

Cuantas veces a punto de iniciar un trabajo o un proyecto, a punto de generar un cambio, de tomar una decisión o de simplemente dar los pasos que sabemos necesitamos dar para conseguir un propósito, nos detenemos con la excusa de darle una ultima mirada de análisis al plan que hemos elaborado, para solo unos minutos o unas horas mas tarde, tomar la decisión de pararlo todo, porque en el fondo no nos sentimos capaces, seguros o preparados para hacerlo…

Cuantas veces le damos vueltas en la cabeza, a una situación que no tiene otra salida que asumir la responsabilidad de afrontarla y resolverla con valor y determinación, buscando secretamente que no tengamos que hacerlo porque en el ultimo momento, aparezca una solución mágica que nos evite tener que hacernos cargo.

Cuantas veces permanecemos en la penumbra de la incertidumbre, sintiéndonos víctimas de otros, inclusive de la vida, preguntándonos porque nosotros, sin darnos cuenta de que en realidad, salir de ahí ya sea aceptando lo sucedido para encontrarle el lado positivo que nos permita asumirlo y vivirlo con serenidad o sintiéndonos dispuestos a tomar las acciones necesarias para resolverlo de la mejor manera, depende de cada uno de nosotros…

Lo importante, es comprender, que haciéndonos preguntas sinceras, podremos obtener respuestas esclarecedoras que nos ayuden a ver el camino a seguir, delante de nosotros.

Aclaremos la mente, serenemos las emociones y luego, revisemos nuestras metas, sueños y propósitos para ajustarlos o replantearnos algunos de ellos.  Reunamos voluntad, disciplina y motivación y busquemos las herramientas y los recursos que necesitamos para conseguirlos, dispuestos a realizar el trabajo necesario para perseverar en nuestro empeño, hasta lograrlo.

No permitamos que nada ni nadie nos distraiga de nuestro propósito, recordemos que los resultados, las recompensas, las oportunidades y los regalos esenciales son individuales, con esto quiero decir, que ningún esfuerzo positivo se pierde.

No miremos hacia afuera, buscando como de costumbre, los posibles obstáculos, inconvenientes o problemas que se nos puedan presentar… Mas bien, miremos hacia adentro para conectarnos con nuestros anhelos, deseos y sueños, de manera que ganemos la inspiración, la confianza y la fortaleza que nos permita proyectar a través de una actitud y una visión optimista y positiva, todo un mundo de posibilidades.