Editorial – Conectemos con los Demas.

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Mis reflexiones hoy, me llevan a pensar en todo lo que podemos hacer los unos por los otros de forma generosa, altruista y desinteresada, y en todas las razones que a manera de excusas nos ponemos para evitar hacerlo.  Podríamos decir que el egoísmo, el temor, la inseguridad o lo que pensaran los demás, se convierten en los enemigos de este proceso, en el que nos quedamos atrapados, pensando y dandole vueltas a en la cabeza a todo lo que podríamos hacer, especialmente cuando alguien cercano a nosotros da muestras de generosidad y solidaridad.

Tal vez concentrarnos en el resultado mas que en el trabajo que hay que realizar cada día para llegar a el, sea lo que nos hace dano, porque nos desanima y a veces hasta nos lleva a desistir de nuestro compromiso y propósito de lograr o conseguir algo. Valdría la pena intentar romper esa especie de circulo en el que nos sentimos atrapados, para comenzar a hacer y vivir la diferencia.

Que es lo que necesitamos para romper este ciclo… simplemente tomar la decisión de hacerlo y vencer la resistencia pasiva que muchas oponemos silenciosamente desde adentro.

Lo mas importante es sentir el deseo, tener las ganas de compartir aquello que nos hace bien, que nos da felicidad y bienestar, que nos hace sonreír y sentir a gusto, con las demás personas, sin importar como lo tomen, lo interpreten o lo reciban, de esta manera podremos estar seguros de que será la vida quien nos lo devuelva en el momento en que lo necesitemos.

Cuando nos sentimos agradecidos por lo que recibimos, inmediatamente experimentamos una serie de sentimientos y sensaciones positivas y agradables que nos hacen sentir reconfortados y conectados con los demás.

Claves para conectar con la generosidad:

Convierte tu iniciativa en una acción concreta que te permita compartir con las demás personas, lo que tienes para dar.

Vence la propia resistencia y atrévete a dar los pasos necesarios para conseguirlo.

No pienses en si podrás ver y disfrutar del resultado, y mas bien concentrate en dar los pasos necesarios para cumplir tu propósito.

Recuerda que lo que haces por otros con generosidad y desinterés, lo estas haciendo también por ti.

Ajusta tus expectativas, sobre todo aquellas que te colocan en la situación de necesitar ser reconocido, recompensado o retribuido de alguna manera por las personas con las que vas a compartir.

Entrega desde el corazón y con la única intención de suavizar, alegrar o mejorar la situación de otra persona.