El Valor de la Cortesia.

pajaros en la playa

Vivimos ensimismados y concentrados en lo que nos pasa
solo a nosotros mismos.  Nos interesa solo la prisa
que llevamos, la urgencia que tenemos, nuestros
derechos y necesidades  y por supuesto los deseos y
las metas personales… ¿Pudiera confundirse el egoísmo
con la distracción y que esta sea la razon por la cual
ignoramos casi todo el tiempo la presencia de los
demás en nuestro mundo?.  En las ultimas semanas me ha
resultado difícil comprender y aceptar la falta de
cortesía, de amabilidad y consideración por parte de
algunas personas en la calle. En el metro, la gente
sana y joven no cede su asiento para compartirlo con
aquellas personas que tienen limitaciones de algún
tipo.  En el trafico es sorprendente lo difícil que
puede resultar cruzar a la derecha o a la izquierda
logrando el favor de una persona súper especial que te
ceda el paso o ver a una persona exageradamente
cargada y que nadie a su alrededor se ofrezca
espontáneamente para ayudarle a sacar la cartera o
acercarla al vehículo o hacia el lugar donde va.
Todas estas son situaciones cotidianas y rutinarias
que muestran como poco a poco vamos cayendo en la
apatía y en la indolencia propia de aquellos que van
desconectándose de las demás personas se han vuelto
normales para la mayoría de la gente.

Donde quedaron aquellos valores como la cortesía, la
amabilidad, el servicio y la consideración, que hoy en
día, son tan importantes de rescatar para darle a
nuestra vida diaria un giro positivo y determinante
que nos lleve a formar parte activa y responsable de
la transformación de nuestra sociedad…

Es tiempo de convertirnos en practicantes de las ideas
positivas que muchas veces surgen en nuestra mente
cuando observamos el comportamiento de los demás.
¿Sabias que es muy fácil criticar y juzgar el
comportamiento de las personas, pensando que nosotros
si somos diferentes?  ¿Pero, actuamos realmente de la
manera en la que esperamos que lo hagan los demás, o
somos simplemente teóricos de la urbanidad?

Dejemos de observar a las otras personas y comencemos
a ser testigos objetivos de nuestra actitud y
comportamiento en todo momento, especialmente en
aquellas situaciones donde estemos enfrentados a los
demás.  Estos son los momentos que nos permiten
reconocer,  quienes somos realmente.  Todos queremos
un mundo mejor y constantemente estamos haciendo
criticas sobre otros, tal parece que los hacemos
responsables de nuestro malestar…  ¡Vamos a cambiar
nuestra manera de pensar!!  Tomemos la decisión
valiente de ser diferentes a pesar de nosotros mismos,
tengamos el valor de actuar en coherencia con nuestros
valores y parámetros esenciales para la vida, evitemos
que la actitud indolente o el comportamiento egoísta y
apático de los demás nos contagie sin darnos cuenta,
no permitamos que la rutina y los pendientes nos hagan
postergar la oportunidad de dar lo mejor de cada uno
de nosotros mismos, pues solo así comprometidos y
concientes podremos contribuir con la conversión de
nuestra comunidad en un territorio mas amable y calido
donde estar.

La próxima vez que la vida te coloque como espectador
del comportamiento indolente y hasta agresivo de otro…
no pierdas la oportunidad de tomar su lugar para
corregir su efecto negativo sobre la otra persona,
veraz como la satisfacción y la gratitud tocan tu
corazón, llenándote de una grata sensación de paz y
haciéndote difícil el ocultar la sonrisa que brotara
espontáneamente desde tu corazón.  Tal vez te sientas
como yo, un dinosaurio perteneciente a una especie del
pasado, en un mundo que lucha por evitar encontrarse
con el, pensando que todo lo pasado es negativo y debe
renovarse.

Mis recuerdos de la infancia y la adolescencia están
llenos de momentos fotográficos amables y corteses,
que me permiten recrear sentimientos y expresiones
cálidas y amorosas que reafirman mi tesis de que vale
la pena rescatar esos valores esenciales y las
actitudes y acciones correspondientes, que nos
permitan esparcir en nuestro mundo un poco de perfume
suave pero penetrante de amor, amistad, fraternidad y
esperanza.

Recuerda:

–    Saludar con amabilidad a todas las personas, en
especial a los desconocidos.

–    Ceder tu asiento a cualquier persona que tenga una
limitación o necesidad.  Hazlo espontáneamente sin
esperar a ser gratificado por ello.

–    Cuida tus palabras y comentarios, que todo lo que
digas sea para producir un bien o para contribuir.  Si
no tienes nada positivo que decir, guarda silencio.

–    En el trafico respeta los acuerdos y las reglas.
Cede el paso para facilitar la fluidez del transito y
evita justificarte cuando no respetas las reglas.

–    Permanece siempre dispuesto a ayudar, asistir o
apoyar a cualquier persona que lo necesite.  Ofrécete
inmediatamente y sin pensar en el costo o la
dificultad que enfrentaras.