En esta Navidad comparte regalos de vida.

Todos somos privilegiados de una u otra forma, a causa de todos los regalos esenciales que recibimos y que por la premura con la que vivimos los días, muchas veces no alcanzamos a reconocerlos y a detenernos lo suficiente, como para poder apreciarlos, agradecerlos y disfrutarlos.
 
Y es que para aceptarlos, ponemos tantas condiciones… que lleguen en el momento en que estamos listos y preparados para recibirlos; sin sorpresas; que sean exactamente lo que pedimos, buscamos o deseamos; que sean extraordinarios y no regalos que damos por garantizados y que por lo tanto no tienen el mismo valor que los primeros; Que no haya que compartirlos o que no estemos en ese momento ocupados con ninguna otra cosa para poder disfrutarlos… 
 
Pero lo cierto, es que necesitamos aprender a recibirlos… porque llegan cuando los necesitamos realmente, a veces para impulsarnos a hacer una pausa en nuestra vida acelerada; otras, para que pongamos distancia entre nosotros y lo que nos preocupa o nos abruma en ese momento, para recuperar la claridad y el optimismo; también llegan cuando estamos faltos de alegría, de compañía y de amor; cuando nos hace falta conectar con nuestros valores esenciales para sentir que estamos vivos y que somos valiosos; cuando nos sentimos agobiados, cansados y sin esperanza; cuando hemos recibido tanto que nos inspiran a dar, a compartir; cuando necesitamos ganar fortaleza, confianza, fe o simplemente disfrutar el regalo de estar vivos.
 
Llegan justo en el momento perfecto y la mayoría de las veces, lo único que nos hace falta para reconocerlos y disfrutarlos, es detenernos por unos segundos para poder conectar con ellos.
 
Recibimos regalos esenciales cada día y si estamos suficientemente atentos a reconocerlos, ganaremos alegría, confianza, gratitud, optimismo, entusiasmo y esperanza.
 
No permitamos que el estrés con el que vivimos, el temor que nos amenaza, el dolor que hayamos sufrido o el pesimismo con el que miramos hacia el futuro, nos impidan conectar con todas las cosas buenas, bellas, simples, especiales, gratas e importantes que nos suceden cada día.
 
Conectemos con la gratitud, para comenzar a transformar nuestra vida interior, ella nos llenara de nuevos y mejores sentimientos de apreciación hacia la presencia de los demás en nuestra vida, hacia nosotros y hacia el mundo.  Aprendamos a ver la vida con una optica diferente, seamos como esas personas que mantienen una actitud optimista, entusiasta y alegre la mayor parte del tiempo, usemos las herramientas que tenemos para vivir mas en el presente, tomando lo mejor de lo que nos ofrece la vida cada día.