LA ABUNDANCIA EN NUESTRA VIDA.

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En estos días reflexionaba acerca de  como la vida, la Divinidad, nos ofre­ce constantemente, pequeñas recompensas que a manera de regalos nos alegran la vida y mejoran la interpretación que hacemos de ella. Muchas veces la expectativa de algo que deseamos tener o lograr, pero que no lle­ga a concretarse, pese a todos los esfuerzos que rea­lizamos para alcanzarlo, nos impide reconocer y disfrutar de todo lo bueno, bello y especial que tam­bién está ocurriendo alrededor de nosotros a cada momento.

Hace algunos años aprendí una técnica sencilla pero con un sentido profundo, que cambió radi­calmente mi comprensión de algunos eventos y me ense­ñó a reconocer que las bendiciones y los pequeños regalos que recibo son la retribución por parte de la vida.

La técnica consiste en: Comprar un cuaderno para anotar todos lo pequeños regalos que recibes cada día, por ejemplo: Si alguien te invita a almor­zar, anótalo como un regalo; si alguien se ofrece a cui­darte los niños para que puedas ir al cine con tu pareja, anótalo como un regalo; si alguien te ofrece llevarte al trabajo, anótalo como un regalo; cada vez que recibas una frase amable, una sonrisa o un abra­zo, anótalo como un regalo; si tienes alguien que te quiere y protege, anótalo como un regalo; si vas de compras y encuentras lo que querías a un precio re­bajado, anótalo como un regalo. Luego, cuidadosa­mente, revisa tu lista para que puedas ver claramente la abundancia.

Sobre cada uno de nosotros caen permanentemente las oportunidades y la abundancia del uni­verso, pero a veces no podemos reconocerlas porque estamos abrumados, asustados, preocupados, distraidos, o porque simplemente se presentan de una forma diferente a como las espe­rábamos.

Estoy segura que mientras lees estas líneas, re­cordaras algún momento difícil en tu vida, cuando te sentiste a punto de abandonar ese proyecto tan es­pecial, porque no tenías cómo continuar y de repen­te mágicamente te llegaron los recursos que necesitabas y se abrieron las puertas que estaban cerradas para que pudieras seguir adelante y llegar hasta el final, exitosamente. Esa es la abundancia del Universo.

¡Si no aprendes a ser feliz con lo que tienes, no podrás ser feliz con más! A veces ocurre que no valo­ramos suficientemente lo que tenemos, ponemos con mucha facilidad nuestra atención en las cosas que pensamos que nos hacen falta para ser felices y por esta razón, sufrimos y nos llenamos de tension, perdiendo la capacidad de reconocer y disfrutar de todo lo peque­ño, cotidiano, bueno e importante que poseemos.

¿CÓMO ATRAER LA ABUNDANCIA A TU VIDA?

Recordemos que la vida es como una rueda, hay momentos en los que estamos arriba y todo fluye como queremos y luego, estamos abajo y pasamos etapas difíciles que representan oportunidades de aprender y madurar para ampliar nuestra capacidad de ser felices. La clave está en recordar que todo pasa y al mismo tiempo todo llega cuando nos abrimos para recibir los regalos que nos da la vida.

Ábrete a recibir. Muchas veces la abun­dancia no llega a nuestra vida porque estamos cerra­dos para recibirla. No olvides que nos puede llegar de muchas y diferentes maneras. Agradece y acepta lo que la vida te entrega; tal vez no sea lo que tú pe­diste pero puede ser lo que más te conviene. Comien­za por aceptar los cumplidos y las frases de elogio que te hacen. La próxima vez que alguien te agradezca algún favor que hayas prestado, en lugar de decir eso no es nada, di “con mucho gusto”, y vuélvete más
re­ceptivo.

Comienza a Dar. La manera más eficaz de volver a llenar los bolsillos de nuestra vida, es dando lo mejor de nosotros y sin esperar recibir algo a cambio. Estás tan concentrado en la limitación que experimentas en este momento, que te parece que tienes muy poco para dar. Distrae tu mente y muestrate dispuesto a compartir con los demás un poco de lo que tienes y verás cómo se multiplica y lo recibes de la manera como más lo necesitas.

Haz un inventario de tus regalos. Cuan­do regresé de un viaje a la India, lo hice valorando desde mi cepillo de dientes hasta el lugar donde vi­vía… Haciendo una lista de todas las cosas pequeñas y grandes que tenemos, incluyendo nuestros talentos y afectos, reafirmaremos que no es rico aquel que tiene todo lo que quiere sino aquel que quiere todo lo que tiene. Decide usar aquellas cosas que tienes guardadas esperando una ocasión especial y comparte con alguien las cosas que sabes que aho­ra no necesitas.

Vuélvete agradecido por todo aquello que te da la vida. Cuando aprendemos a sentir gratitud por todo aquello que llega a nuestra vida aun cuando no sea lo que esperábamos inicialmente y lo con­vertimos en lo mejor que nos ha pasado, estamos listos para recibir más. Deja de quejarte y decide disfrutar de todo aquello que tienes ahora, pues a veces la expectativa de lo que esperamos recibir, nos impide disfrutar de lo que ya tenemos. Que las lágrimas por haber perdido el sol no te impidan ver las estrellas.