Los beneficios de la Paciencia.

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La paciencia es una actitud que nos enseña a estar en paz con nosotros mismos y con los demás…

Cuando dejamos de lado la prisa y las exigencias propias de nuestro estilo de vida, nuestro mundo se torna mas amable y lleno de posibilidades. Es importante entender, que hay un tiempo y un lugar para cada cosa, y que en la medida en que logramos asimilarlo, podemos organizar de una mejor manera nuestro tiempo y agenda.

Cuando nos armamos de paciencia, somos capaces de afrontar el tiempo de espera de cada proceso y las dificultades, de una forma mas constructiva y positiva, podemos reconocerlas, como parte de nuestro aprendizaje y como una oportunidad para dar lo mejor de cada uno de nosotros cuando llegue el momento.

Asumir la vida cotidiana, como si fuese una especie de carrera contra el tiempo, nos lleva a enfrentar varios riesgos: la ansiedad, el mal humor, la intolerancia, la dispersión, el nerviosismo y la perdida del balance y la serenidad. Aprendamos a desacelerar nuestra forma de actuar y a recuperar el ritmo acompasado que lleva la vida.

La paciencia nos ayuda a prevenir la ira y la frustración, que son dos emociones muy negativas que atentan contra nuestro bienestar, porque a través de ella, somos capaces de aprender a aceptar tanto aquello que se presenta de forma inesperada, como las diferencias que existen producto de la diversidad, buscando resaltar siempre, los elementos afines y positivos que existen entre nosotros.

Todo el que se acostumbra a hacer todo cada vez mas rápido, y por lo tanto, se siente tentado a tratar de hacer varias cosas al mismo tiempo, viviendo en la ilusión de que puede hacerlo todo y muy bien… Pero, lo cierto es que en la mayoría de los casos, no consigue terminar nada y esto le provoca mas ansiedad, envolviéndose en un circulo vicioso de estrés, frustración, ira, impaciencia y fracaso.

La paciencia es un mediador entre nuestro mundo interior, pensamientos, sentimientos y sensaciones, y el mundo exterior, todo lo que ocurre a nuestro alrededor y lo que se genera a través del contacto y la relación con otras personas; Nos permite conciliar ambos mundos, y alcanzar nuestros propósitos personales con menos desgaste.

A veces, cuando el desarrollo de los acontecimientos no coincide con las expectativas que tenemos, tenemos la tendencia a cargar con la culpa de lo que sucede negativamente a los demás, evadiendo aceptar nuestra responsabilidad y disposición a corregir nuestro error lo mas pronto posible. La paciencia, nos enseña a reflexionar acerca de nuestro comportamiento y a darnos la oportunidad de reconocerlo para hacer cuanto sea necesario para corregirlo.

Antídotos contra la impaciencia:

1-        ENFOCATE EN EL AQUÍ Y AHORA. Cada vez que la impaciencia se manifieste en forma de nerviosismo,
pregúntate que puedes hacer en ese momento para ser mas eficiente. Si se te ocurre algo nuevo, hazlo y
sino, respira profundo y piensa en que ya estas haciendo tu mejor esfuerzo.

2-        ACEPTA LO INESPERADO. no te quedes pegado pensando en lo que pudiste hacer para evitarlo, ni tampoco profundices en el análisis de los aspectos negativos de la situación, pues esto hará que la percibas con
mas gravedad y que te sea mas difícil de asumir y resolver, piensa en como puedes solucionarla y hazlo.

3-        CANALIZA EL ESTRÉS. No permitas que el estrés se apodere de ti. si hiciste lo que tenias que hacer y no lograste cumplir todos los pendientes, no te preocupes, no te desesperes,
siempre habrá otro momento para hacerlo. El ejercicio físico diario, la
relajación, el ubicarnos en el presente, la respiración profunda, el balance de nuestras emociones hace que nuestro nivel de tolerancia sea mas amplio y
nuestra tensión sea menor, evitando de esta manera la reacción inmediata a las situaciones difíciles.

4-        SERENA LAS EMOCIONES. Mantener la calma cuando estamos en una situación difícil, desagradable o complicada, es señal de sabiduría.  Aprendamos a contar hasta cien si fuese necesario antes de reaccionar negativamente para terminar agravando la situación con nuestro comportamiento y comentarios. Recordemos que todo pasa y que siempre hay una solución.

5-        VISTETE CON UNA SONRISA.
Todas las mañanas, párate frente al espejo del baño, y mírate fijamente a los ojos, mientras te repites: “Hoy va a hacer el mejor día de mi vida”.  Convéncete a ti mismo que la vida te sorprenderá con situaciones o eventos positivos y diferentes, cambia la expresión de tu cara y dibuja en ella una sonrisa amplia, trata de conservarla durante todo el día.  A pesar de que pienses que no tienes una buena razón para sonreír en este momento…  forzate un poco a hacerlo, pues esto hará que tu cerebro reconozca el movimiento de los músculos de la cara y comience a producir endorfinas, para armonizar tus emociones con la sonrisa.