Ponle Corazón a todo lo que hagas.

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El amor es una fuerza extraordinaria, que nos impulsa a dar lo mejor de nosotros a los demás, a transformarnos y a mejorar como personas, a perdonar, a reconciliarnos, a revisar nuestras prioridades para ajustarlas para tener mas tiempo para compartir con las personas que queremos… en fin, es un motor que nos mueve , nos inspira y nos transforma.
 
Este sentimiento necesita reflejarse en todo lo que hacemos, es decir, realizarlo con amor, con el deseo de impactar positivamente la vida de otros, sin esperar recibir nada a cambio, y disfrutando de la posibilidad de hacerlo. Nuestras acciones, deben llevar  la intención de suavizar la vida de otros, de alimentar nuestras relaciones personales,  de sanar  nuestras heridas emocionales para recuperar la capacidad de ser felices, y de apoyar y acompañar a las personas a nuestro alrededor, ojalá la mayor parte del tiempo.
 
Recuerda que la recompensa, siempre estará al final del camino y no al inicio, como lo espera la mayoría de las personas. Por eso, enfócate en cada paso que das y no en el tiempo que ha transcurrido sin obtener el resultado deseado. La satisfacción, la sensación de paz, son la mayoría de las veces, la recompensa que obtenemos cuando hacemos las cosas con amor, mística, compromiso y corazón. Ten presente que mientras mas anónimo sea tu aporte al mundo, mayor será su efecto positivo sobre tu vida y la de los demás.
 
No tenemos que realizar grandes acciones y sacrificios para compartir un poco de generosidad y bienestar con otros. Una pequeña acción, positiva y concreta, dirigida a brindarles a otros nuestra ayuda y apoyo incondicional, puede ser suficiente para suavizar sus vidas e iluminar la nuestra. 
 
Recordemos que lo que hagan nuestros amigos, seres queridos, conocidos y desconocidos esta fuera de nuestro control.  No podemos hacer que todo funcione como a nosotros nos gustaría, no podemos cambiar a los demás, aun cuando el beneficio de ese cambio sea para ellos mismos, pero si podemos ser amables, pacientes, tolerantes, comprensivos, solidarios, responsables, honestos y atentos para hacer el bien y dar nuestro aporte consciente al mundo cada día, a pesar de que los demás no lo hagan o no puedan reconocer lo que nosotros estamos haciendo.
 
Cuando te sientas desanimado y te encuentres pensando que tu vida ha perdido el sentido por alguna circunstancia… pregúntate que podrías hacer, para expresar la mejor parte de ti, que estarías dispuesto a hacer y a compartir…  cantarías, escribirías, lucharías por la defensa de los derechos humanos, por el medio ambiente, iniciarías un grupo de reflexión o de servicio a los demás, o tal vez participarías en uno que ya este constituido y activo… la respuesta a estas interrogantes, te permitirá ponerte en acción para darle lo mejor de ti a otros, obteniendo como recompensa, satisfacción, paz, motivación y de nuevo el entusiasmo por la vida.