PRACTIQUEMOS LA TOLERANCIA.

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Las personas que viven con un alto grado de ansiedad y estrés, reaccionan muy fácilmente, se vuelven defensivas, agresivas y su margen de tolerancia es prácticamente cero…   A pesar de las tensiones que enfrentamos nuestra vida diaria, necesitamos aprender a controlar nuestra reactividad, aprender a conservar la calma, para actuar con conciencia y  responsabilidad en lugar de reaccionar. De esta manera, podremos afrontar la situación y los efectos que tiene sobre nosotros de una mejor manera, en lugar de que sea la situación quien nos controle a nosotros.

Y es que tenemos derecho discutir sanamente y a pensar de una forma diferente, pero debemos recordar la importancia que tiene buscar el entendimiento y la conciliación, a pesar de nuestras diferencias personales.

Desarrollar la empatía, que significa colocarnos en el lugar de la otra persona para saber como piensa y siente, para ampliar nuestra comprensión del otro, mejorar la comunicación, promoviendo el dialogo y la creación de acuerdos, cultivar la paz entre todos, nos permitirá mantener un ambiente propicio para las relaciones, el intercambio y la convivencia.

No podemos evitar las diferencias y los conflictos cotidianos, pero si podemos aprender a manejarlos para evitar que las discusiones se conviertan en peleas frecuentes que terminen por distanciarnos.

La mayoría de las veces, es mas importante mantener una actitud positiva y abierta a buscar la solución de un conflicto que insistir en resaltar y hasta exagerar la connotación negativa de un comentario, una acción o una diferencia. Si todos los que participan en el mismo evento se muestran interesados y dispuestos a buscar una solución para dar por terminado el conflicto, y  no como una señal de debilidad sino de madurez, sabiduría y tolerancia.

Comienza por reconciliarte con tus personas queridas, con tus compañeros de trabajo y hasta con la vida.  Acepta lo que no puedes cambiar, tomando lo positivo de cada experiencia difícil y dejando atrás todo lo que te hace sentir mal. Pregúntate: ¿Cómo te quieres sentir, cómo quisieras actuar?  Y decide dar los pasos necesarios para conseguirlo. Evita pensar en que todas las personas a tu alrededor, tienen una conspiración en tu contra, y mas bien, piensa que tal vez no han notado tu presencia, y que actúan equivocadamente impulsados por el estrés, la necesidad o la ignorancia que envuelve sus vidas.

Cuando somos capaces de colocarnos en el lugar de otros para saber como sienten o como piensan, podemos comprenderlos para elevarnos por encima de las diferencias y  reconocer las semejanzas que nos acercan a ellos. A través de la tolerancia podemos respetamos y aprender de nuestras diferencias.