Recuperar el optimismo.

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Gran parte del malestar que sentimos cuando las cosas nos salen mal, se debe a la manera en la que interpretamos y analizamos lo que nos sucede.

Recordemos que las situaciones no nos afectan por lo que son en si, sino mas bien, por la forma en la que cada uno de nosotros las interpreta.  De ahí, la importancia que tiene aprender a ver cada experiencia de una manera diferente y positiva, que siempre nos ofrezca la posibilidad de afrontarla eficazmente si es difícil, de buscar alternativas para manejarla desde otro punto de vista o simplemente ganar confianza, al observarla desde la distancia de una forma mas objetiva que nos permita creer que podremos enfrentarla y superarla de una forma efectiva y definitiva.

Una actitud pesimista nos lleva a pensar y a imaginar siempre las cosas de la peor manera, estimulados por los miedos, los comentarios negativos que nos hacen las demás personas y cualquier experiencia fallida que hayamos tenido en el pasado.

Es así, como sin darnos cuenta, comenzamos a perder la confianza, la esperanza y el optimismo, convirtiéndonos con nuestras ideas, comentarios y actitudes en el mayor obstáculo a superar.

Y es que una persona optimista y otra pesimista pueden pasar por la misma situación… pero cada uno de ellos la vera y la interpretara de una manera completamente diferente.  El optimista, la convertirá en parte de su proceso de crecimiento y del camino que lo lleve al éxito que esta buscando, mientras que al pesimista, seguramente le llevara a pensar en los posibles obstáculos y problemas que seguramente se le presentaran, perdiendo así, cualquier impulso inicial.

Una persona optimista se levanta de sus fracasos mas fácilmente, cuando decide reflexionar sobre ellos, para corregir el rumbo, aprender algo nuevo y continuar luchando por alcanzar sus objetivos. Esta persona, se convierte en su propio motivador y no depende del estimulo o el reconocimiento que le quieran dar los demás, porque cree en que será capaz de conseguirlos.

Mientras que la persona pesimista, duda, se desanima, se rinde y hasta abandona su propósito… al repetirse a si mismo muchas veces, que no será capaz de conseguirlo, que los demás tienen mas suerte que el y que  esta condenado a fracasar…  al final de este proceso interior,  lo mejor que puede hacer, es dejar de seguir intentándolo.  Esta persona piensa, que la causa de sus problemas es completamente personal y que por lo tanto, no puede hacer nada para cambiarlo.

Ser optimistas significa saber que tenemos la fortaleza, la capacidad, el conocimiento y la experiencia que necesitamos para afrontar y superar cualquier situación difícil de la mejor manera, y al mismo tiempo, podemos confiar en que seremos capaces de construir y mantener  una vida plena y feliz, a partir de nuestras experiencias.

La diferencia entre un pensamiento negativo y uno positivo, es que el primero, no nos conduce a la acción, nos paraliza, solo considera las limitaciones y los posibles obstáculos, haciéndonos fracasar, a diferencia del positivo, que nos inspira a conectar con todos nuestros recursos personales, cualidades, talentos, conocimientos y experiencias, ademas, de motivarnos a buscar y resaltar todos los elementos positivos que tiene la situación que afrontamos para que nos sea mas sencillo manejarla

Lo primero que necesitamos hacer es:

NO LO PENSEMOS DEMASIADO. Mientras mas vueltas le damos en nuestra cabeza a todas esas ideas negativas que refuerzan nuestros temores y prejuicios… mas difícil se nos hace vencer y superar las dificultades, porque terminamos convirtiéndonos con ellas en parte del problema que tendremos que solucionar.

BUSCAR LA CAUSA DE LA IDEA PESIMISTA.  La mayoría de las veces, el pesimismo surge en nosotros, a causa de los comentarios negativos que nos hacen los demás. Es importante aprender a usar el discernimiento para separar lo que es verdad, de lo que parece serlo. Verificar la objetividad de la información que recibimos, puede evitar que nos veamos afectados negativamente por ella.

REFLEXIONAR SOBRE LA INFLUENCIA QUE TIENEN LAS CREENCIAS NEGATIVAS EN NUESTRA VIDA.  Generalmente no somos concientes de las ideas que revolotean en nuestra mente y del poder que tienen para influir en nuestra actitud  y comportamiento. Hazte conciente de ese monologo mental y comienza a cambiar algunos de esos pensamientos por otros que sean positivos y constructivos de tu bienestar y felicidad.

ANALIZAR LAS CAUSAS QUE PUEDEN HABER CONTRIBUIDO CON EL FRACASO. Si tuvimos alguna experiencia de fracaso en el pasado, que nos haga sentir inseguros y temerosos devolverlo a intentar, analicemos la situación enfocándonos en descubrir que fue lo que fallo, en que nos equivocamos… de manera que podamos cambiar algunas de estas causas, para producir un resultado diferente y positivo. Ideas como: “No me había preparado lo suficiente”, “Tal vez no era el mejor camino, debo tomar una alternativa”, “Voy a investigar y a prepararme mejor”… pueden ayudarnos a tomar ese fracaso como parte del camino y el aprendizaje que nos lleve al éxito la próxima vez.

REPROGRAMAR NUESTRA MANERA DE PENSAR. Cada vez que tengamos un pensamiento negativo con respecto a cualquier situación que vayamos a enfrentar, construyamos pensamientos positivos y afirmativos de nuestras capacidades y posibilidades. De esta manera, el músculo del optimismo se fortalecerá, ayudándonos a ganar mas confianza y bienestar.