Elige ser feliz

Muchas personas, asocian la felicidad a un estado de bienestar total, de tranquilidad permanente, donde solo pueden sentir alegría y entusiasmo, y nunca tristeza o malestar… pero, si fuese así como la concebimos, es lógico pensar que es una utopía.

 

La felicidad verdadera, posible e intima, es mas cercana a la paz interior. No depende de lo que pase afuera, ni de lo que otros digan o hagan, tampoco de las circunstancias que envuelvan nuestra vida momentáneamente, sino de lo que hagamos con lo que nos suceda, con lo que deseamos, con nuestra posibilidad de ser asertivos, auténticos y coherentes en todo momento. ¡Todos queremos ser felices!

 

Cuando pensamos en que necesitamos tener ciertas cosas o experimentar determinadas situaciones o estar en compañía de una persona en particular, dejamos nuestra felicidad en manos de otros. Asumamos la responsabilidad de lo que haremos con nuestra vida, la responsabilidad de nuestras decisiones, acciones y sus consecuencias, pues solo así, podremos construir una vida mejor y experimentar mas felicidad. Dejemos de esperar y comencemos a actuar.

 

La felicidad, es una consecuencia natural, de la forma en la que asumimos y afrontamos la vida; cuando no la sentimos, experimentamos un vacío existencial que nos lleva a perder el rumbo, a entristecernos, a desanimarnos y a sentirnos frustrados y resentidos con los demás y con la vida. Buscamos encontrarla en las metas materiales, un nuevo carro, una mudanza de casa, un cambio de país, unas vacaciones ideales, un nuevo amor… y al conseguirlas, nos sentimos temporalmente emocionados, alegres y deseosos de compartirlo con nuestras personas queridas, y después de unos días o semanas… volvemos a experimentar el mismo vacío y la insatisfacción que sentíamos inicialmente.

 

Podemos experimentar la felicidad a través del disfrute de las pequeñas cosas que nos ocurren todos los días, a través del reconocimiento del valor de las cosas buenas que nos pasan, de los recursos internos que tenemos, del contacto con personas especiales que nos quieren y queremos, de la posibilidad de hacer lo que nos gusta y de compartir su efecto positivo con otros.

 

Comencemos a incluir actividades relajantes y divertidas en nuestra agenda, al menos una vez a la semana, de manera que se convierta en una prioridad, reservar el tiempo necesario para hacer estas actividades que nos permitan recuperar el balance, la tranquilidad y el bienestar.

 

¡Sentirnos felices a cada momento… es una decisión!

 

 


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